Gerentes…
He tenido que tratar con unos cuantos a lo largo de mi vida profesional. Como alguien dijo una vez “hay de todo”, pero en general he de decir que no he tenido excesivos problemas con ninguno. Supongo que será por mi carácter. Siempre tiendo a evitar el conflicto y en muchas ocasiones esta incapacidad mía de sacar el genio haciendo frente de forma tajante, intentar conciliar y llegar a un acuerdo dando demasiadas oportunidades ha revertido en mi contra. Pero qué le voy a hacer, soy así.
Pero hablábamos de gerentes… Yo definiría varios tipos, del peor, al mejor.
El peor es el que por creerse demasiado que es gerente es el anti-gerente. Habitualmente es alguien que se cree que por el mero hecho de estar más arriba que uno en la organización que sea, se cree con derecho a hacer literalmente lo que le sale de la vaina con los que están debajo. Esto incluye el envío de e-mails caústicos, llamaditas al despacho cuando estás hasta arriba de curro, incluso mentir si hace falta para salvar su culo. Su objetivo fundamental es tenerte controlado. El último minuto, el cigarro que te fumas, las horas que estás en la ofi, la charleta con el vecino… en fin… está en todo menos en ser gerente, que por otro lado, es lo que un gerente debe ser. Las cosas generalmente importantes se la soplan bastante. El trabajo a tiempo y bien hecho, las horas que puedas buenamente aportar fuera de tu horario, la resolución por parte de otros, de los problemas realmente graves que debería resolver él… eso no es importante. Eso lo da por hecho. Y además, para qué se va a preocupar por cosas importantes cuando es muchísmo más divertido ponerte en un brete por una chorrada. Total… él es el gerente.
Luego tenemos el gerente mediocre. Le costó años llegar a donde está. Subió más bien por constancia que por meritocracia. Su objetivo principal es mantener su puesto. Ensalzará sobremanera las cosas que él haga o consiga hacer delante de todo el mundo. Tirará por tierra tus ideas si puede, y se cuidará muy mucho de que te saltes su mando para llegar o presentar tu nueva idea al siguiente gerente, cosa que en ciertas organizaciones es muchísimo mejor no hacer. Si puede un tiempo más tarde maquillará tus ideas y las presentará como propias y encima te encargará que las saques adelante. Si te toca uno de estos… pufff. solicita un cambio de equipo cuanto antes.
También es mencionable el gerente de un minuto. Para mí, uno de los más fáciles de tratar. Los que llevan esta filosofía consideran que la gente que tienen por debajo es lo suficientemente capaz de hacer su trabajo eficientemente. Por lo tanto, con controlarles en una reunión semanal en la que piden cuentas sobre las tareas encargadas en la anterior reunión, es más o menos suficiente. Esta filosofía está tomada de un libro cuya lectura recomiendo “the one minute manager” y que un día un gerente nos regaló a todos los jefes de equipo de su área. Normalmente es gente afable, con la que se puede tratar, con bastante inteligencia y con una forma peculiar de resolver conflictos. Lo mejor.. que te dejan hacer las cosas a tu manera, sin imponer. Lo peor… que a veces no sabes muy bien por donde tirar, dejan en tus manos excesiva responsabilidad para el puesto que tienes y te meten en embolaos. Por ejemplo, pedirte que envíes un mail pidiendo cuentas a un gerente que está 2 niveles por encima de tí dentro de la organización, sin que sea supervisado por él. Este mail jamás debería salir con tu nombre por muy bien escrito que esté. Aunque lo escribas tú debería enviarlo él.
Y por último está el verdadero gerente.
El verdadero gerente cuida a su gente. Confía en su gente. No abronca, enseña. No ordena, dirige. No causa problemas, los resuelve. No quita ideas, las escucha, las apoya y las lleva a cabo. Si las rechaza, argumenta los motivos del rechazo. No discute, negocia. Marca objetivos, planifica, resuelve, motiva. Y diréis… Existen gerentes así? Por supuesto que sí. Os aseguro que me he encontrado con más de uno en toda mi andadura y cuando te toca trabajar con uno de ellos tu vida laboral se transforma.
Como conclusión que viene al caso una frase que creo recordar era de Steve Jobs, el creador de los ordenadores Mac:
Yo NO contrato gente inteligente para decirles lo que deben hacer, sino para que me digan lo que tengo que hacer.
Y absolutamente lo mejor de todo: NO TENER GERENTE